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Aprende a practicar el arte de decir NO

Por Jackie Smith
30/nov 2018

El temor a defraudar a los demás o a ser rechazados, evitar conflictos, excesiva timidez o sumisión…esas son apenas algunas de las razones por las que la mayoría de las personas aceptan hacer cosas que realmente no pueden o no quieren.

Es un mal común, algo que aprendemos desde pequeños, cuando nos programan a pensar “sí digo no me castigarán, no me aceptarán o no me querrán más”. Y así crecemos creyendo que tenemos la obligación de decir siempre que si, aunque esto implique estrés, esfuerzos sobrehumanos, sacrificios y frustración.

Diversos estudios e investigaciones publicados en Journal of Consumer Research han demostrado que decir sí cuando en realidad deberíamos decir no, “nos lleva a realizar tareas que no deseamos, relegar nuestras necesidades prioritarias, generar angustia innecesaria por no saber defender nuestros propios derechos y sentirnos infelices”.

Si eres uno de esas mayorías que prefiere hacer cualquier sacrificio antes que decir “no” te recomiendo estos cinco pasos para aprender de una vez por todas a asumir únicamente los compromisos que puedes o que deseas realizar. Esto aplica para pareja, hijos, familia, colegas de trabajo, jefes y toda aquella persona que exija de ti lo que no quieres dar: tu tiempo, esfuerzo, energía, etcétera.

1. Valora tu tiempo. Define bien cuáles son tus verdaderos compromisos actuales y también lo valioso que es tu tiempo. Luego, cuando alguien te pida que dediques parte de tu tiempo a un nuevo compromiso, sabrás si puedes o no hacerlo. Si ya tienes demasiado y sientes que no eres capaz de sobrellevarlo, se honesto y dí sencillamente: “No puedo, en este momento estoy sobrecargado”. Decir la verdad es la mejor estrategia.

2.Conoce tus prioridades. Aún si tuvieras un poco de tiempo extra, cuando alguien te pida que te comprometas con algo nuevo medita bien las siguientes preguntas “¿Realmente deseo invertir mi tiempo en esto? ¿Estoy dispuesto a adquirir un nuevo compromiso aún sabiendo que implica menos tiempo para mi, mi familia o amigos? ¿Qué es lo más importante para mi en este momento?”.

3. Practica. Está comprobado, la práctica hace al maestro. Trata de decir “no” tan a menudo como puedas, esa es una excelente forma de perfeccionar este arte y sentirte más cómodo al decir la palabra. Aún la persona más insistente recibirá tu negativa y no logrará convencerte de hacer algo que no quieres.

4.No te disculpes. ¿Por qué debes disculparte por decir no cuando realmente quieres decir no? Cuando alguien nos pide algo que no podemos o no deseamos hacer usualmente comenzamos nuestra respuesta con un “Lo siento, pero …” porque pensamos que es más educado de nuestra parte. Aunque ser cortés es muy importante, al disculparnos por decir “no” lucimos débiles e inseguros. Necesitas ser firme y no disculparte por proteger tu tiempo.

5. Dile no, también a tu jefe. Te podrá parecer el paso más difícil, pero a veces es necesario decir no, aún al jefe. El hecho de que sean nuestros superiores en la oficina nos puede hacer creer que debemos decir siempre si a todas sus peticiones, aún cuando vayan en contra de nuestros límites, horarios, salud mental y compromisos personales, pero no es así. No pienses que por decirle “no” se convertirá en una amenaza para tu trabajo, al contrario, cuando te pida algo que no está en tus capacidades explícale que al asumir demasiados compromisos, debilita tu productividad y pone en peligro tus tareas ya existentes. Si tu jefe insiste en que asumas la tarea o el proyecto, repasa cada paso del mismo y pídele que vuelva a establecer prioridades, explicándole lo que puedes o no asumir.

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