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Detox emocional en nueve pasos

Por Jackie Smith
27/ene 2019

Mientras muchos intentan a toda costa terminar enero sin romper sus promesas de dietas, planes de desintoxicación y ejercicios, otros quizás busquen algo más profundo y duradero: un detox emocional que se extienda en el tiempo y nos permita alcanzar el equilibrio que tanto añoramos.
Este tipo de detox no es más que sacar la “basura emocional” que afecta nuestro balance, limpiar nuestro entorno de malas energías, liberarnos de pensamientos y personas negativas, alejarnos de aquellos sentimientos que nos paralizan y nos impiden crecer.

¿Cómo lo logramos? Aquí diez pasos para ayudarte. Síguelos de manera consciente, disfrutando los resultados con alegría, con la certeza que estás camino a un cambio positivo que te llevará a ese esperado balance que todos buscamos.

1. Evalúa tu situación actual. Tómate un tiempo para contestar las siguientes preguntas para saber si estás viviendo la vida que deseas y los cambios que debes hacer. Se lo más honesto posible y trabaja cuidadosamente en responder cada una. Usa un diario o un cuaderno de apuntes y repasa con frecuencia las respuestas.
¿Qué está funcionando actualmente en mi vida y qué no?
¿Qué podría mejorar?
¿Hay algunas relaciones en mi vida que no me aportan valor, alegría, aprendizaje?
¿Un hábito que necesito romper con urgencia?
¿Hay algunas actividades, eventos, rutinas o asignaciones en mi vida que no merecen mi tiempo ni mi atención?
¿Qué es lo que realmente deseo? ¿Qué obstáculos me impiden lograrlo?

2. Sal al exterior. La luz del sol, la naturaleza y los paisajes tienen el poder de inspirarnos, llenarnos de energía y liberar nuestra mente. Trata de salir de tu oficina al menos unos cuantos minutos al día, concéntrate en escuchar y apreciar el canto de los pájaros, las hojas que se mueven a merced del viento. Respira y relájate!

3. Agenda un tiempo y espacio sin tecnología. Es comprensible que se haya convertido en tu herramienta de trabajo pero el celular es también uno de los grandes detonantes de estrés en los tiempos modernos. Cuando vives permanentemente conectado, leyendo cada email que llega, texteando, actualizando estados y pendiente de notificaciones estás viviendo la vida de los demás no la tuya. Para evitar esa dependencia programa a diario un tiempo desconectado:

*Da una caminata breve a diario, sin llevar el celular.
*Un día a la semana, programa cuatro horas sin teléfono, y poco a poco ve aumentando el tiempo hasta lograr un día entero. Tu mente te lo agradecerá.
*Al terminar tu jornada de trabajo, pon en silencio tus notificaciones y mantenlo lejos de la mesa donde cenas y de tu cama. Recuerda que lo ideal es dejar de usar el teléfono al menos 30 minutos antes de irte a dormir para un sueño reparador.
*Al despertarte cada mañana, evita ver el teléfono y dedica unos minutos a respirar, meditar o conversar con tu pareja. Enciende el teléfono hasta que hayas desayunado.
*Nunca uses el teléfono mientras comes, además de ser de mala educación, hace más lenta y compleja tu digestión y provoca estrés.

4. Aprende a decir no. Desintoxicarnos es también liberar nuestra agenda de cosas que no son trascendentes, que no deseamos hacer y que se convierten en una carga innecesaria de estrés. Adquiere y practica el hábito de no hacer lo que no quieres, tan sencillo como eso. Valora el tiempo y piensa si realmente deseas invertirlo en algo que no te hace feliz.

5. Aléjate de la gente tóxica. Estas personas pueden causar tantos problemas como los químicos tóxicos. Pueden envenenar tu mente con pensamientos negativos o llevarte a hacer cosas nocivas. Los que se quejan todo el tiempo, los descalificadores, envidiosos, eternas víctimas, envidiosos y negativos, criticones, etcétera…esas personas causan estrés constante dañan la estima y ponen en riesgo nuestra salud física, mental y emocional. Si quieres vivir en un ambiente limpio y sano, comienza por remover las toxinas, eso incluye a las personas. Si debes lidiar con ellas por motivos de trabajo, pónles límites y aléjate de ellas lo más que puedas.

6. Deja de fumar. Aunque parezca algo obvio, el cigarrillo es un enemigo declarado. Contiene muchos más químicos de los que podríamos enlistar aquí. No solo es extremadamente dañino para ti sino para los que te rodean y para el medio ambiente. Estudios han demostrado que los consumidores de tabaco producen 225 mil toneladas de dióxido de carbono cada año, esto equivale aproximadamente a las emisiones de producidas por 12 mil autos que realizan recorridos de 10 mil kilómetros. Por si fuera poco, las colillas de cigarro están elaboradas con un derivado de petróleo llamado acetato de celulosa, un material no biodegradable que puede tardar cerca de 10 años en descomponerse.

7. Rodéate de plantas. Traer el exterior al interior es una estrategia acertada para limpiar el aire que respiras. Está comprobado que la mejor forma de desintoxicar, descontaminar o purificar el aire de tu casa, es con plantas. Y es que mediante el proceso de fotosíntesis, las plantas transforman el dióxido de carbono (CO2) en oxígeno. Además, las plantas poseen estomas, unos orificios que se encuentran en la epidermis vegetal (hojas, tallos y tronco) y que son capaces de absorber muchos contaminantes presentes en el aire que serán eliminados mediante su metabolismo o bien almacenados en sus tejidos.

8. Ordena tu espacio. Nada más estresante que un escritorio atiborrado de cosas, una mesa de noche llena de objetos sin tiempo, un coche que se ha convertido en un armario ambulante. Para los budistas, el entorno está conectado con nosotros y refleja el interior de nuestra mente, por eso si mantenemos el espacio ordenado, la mente se mantendrá más clara y tranquila.

9. Perdona y olvida. Para reiniciarnos y comenzar una nueva vida es necesario dejar atrás cualquier rencor. Cuando nos resistimos a perdonar nos atamos a la ira y al resentimiento, sentimientos negativos que nutren nuestros pensamientos. Si bien es cierto no es fácil perdonar a alguien que nos ha herido profundamente, cuando lo hacemos liberamos esas heridas del pasado y dejamos atrás cualquier carga emocional que pueda afectarnos e impedirnos avanzar. El que perdona se despoja de lo negativo, de ahí que suele decirse que el perdón es liberador.

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